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Teatro / Espectáculos

La otra, mi espejo

Por Verónica Dema  | LA NACION

fábrica de chicas

Autor y director: Osvaldo Peluffo. Intérpretes: Anabel Ferreyra y Verónika Ayanz Peluffo. Diseño de arte: Verónika Ayanz Peluffo. Realización de vestuario: Selva Luz Garín González. Diseño de Iluminación y Producción Ejecutiva: Compañía Farö. Fotografías: Sandra Marrusero y Emiliano Rojas. Realización de Banda Sonora: Mora Rodríguez. Sala: El Damero de Gina Piccirilli, Dean Funes 506. Funciones: sábados, a las 21.


Nuestra opinión: Muy buena


Alma y Esther trabajan en el departamento de embalajes de una fábrica, una pieza sin ventanas que recuerda a una caja cerrada, un sitio donde no circula el aire. Ellas pasan sus días armando cajas de cartón, que luego apilan, atan con hilos y envían a otro sector de la fábrica, un mundo ajeno que como espectadores no vemos. Aisladas y, al mismo tiempo, vigiladas por una cámara de seguridad que sigue sus movimientos, sólo les queda la palabra compartida.

Fábrica de chicas, la última obra de Osvaldo Peluffo, se propone narrar la vida de estas dos mujeres, ambas atravesadas por una historia y un presente de violencia física y psicológica en manos de los varones referentes en sus vidas. La obra es, al mismo tiempo, una foto de ellas y un retrato de esta época. Alma, una de estas mujeres, protagonizada por Verónika Ayanz Peluffo, no puede reconocer que su novio es un golpeador. "Me empujó, nada más", le dice a su jefa y amiga cuando llega con la mano vendada un día a la fábrica. Esther, encarnada por Anabel Ferreyra, quien aparece como consejera de Alma, a la vez trae su propia historia de represión: un padre que le enseñó a los golpes cuando ella empezaba a crecer y un marido a quien "libera" para que no cargue con el peso de su esterilidad, cuando ser madre es , cree ella, la razón de ser de toda mujer.

Esos mandatos se traman en diálogos intensos en contenido y en volumen (suenan gritos de desesperanza); por momentos, con frases que enseguida remiten a discursos típicos de una víctima de violencia, ya casi lugares comunes para reconocer en el otro, pero no siempre obvios en situaciones propias. Esther, la compañera más experimentada, intenta zamarrear verbalmente a Alma, ayudarla enfáticamente desde su saber y desde su bronca hacia lo masculino, a mirar a su marido, a quien Alma no alcanza a ver. Así, los diálogos van dando el tono a la historia, van acercando las notas musicales apropiadas para la partitura del director de la obra: Entonces, Esther (herida, desesperanzada) se escucha como el bajo; Alma (inocente, enamorada), la melodía.

Ambas actrices se entienden y eso se traduce en estos intercambios con fuerte intensidad dramática. Las acrobacias emocionales que atraviesan por momentos una, por momentos otra, y que exponen a través de sus conversaciones intramuros se transmiten con crudeza al espectador. La intimidad del teatro El Damero, de pequeñas dimensiones, acotado con dos biombos para la puesta, contribuye al encajonamiento que viven esas mujeres. Vestidas iguales, obreras, las iguala, también, la represión que las define.

Pero la originalidad de la trama, la sensación que atrapa al espectador, es el modo en que se presenta lo masculino que se visualiza, justamente, por su ausencia. Todos los personajes masculinos aparecen cuando se develan a través del discurso de las protagonistas. Aparecen, en ausencia, cinco hombres a quienes nunca vemos, pero imaginamos. Son parte de la historia de modo latente e insoslayable siempre.

Abordar el imbricado universo femenino fue un desafío para un director varón, tal como lo manifestó Peluffo. Quizás uno de los mayores logros es que supo captar la importancia que las mujeres otorgamos a la palabra compartida, a la mutua comprensión. Allí se moldea una mujer, en el espejo de otra. Alma y Esther. Qué sería una si la otra no estuviera ahí para oírla. Tal vez no sobrevivirían. La caja sería, para usar la metáfora de Peluffo, aún más oscura, ahí sí, irrespirable..

http://www.lanacion.com.ar/1775935-la-otra-mi-espejo

Luis Mazas/REVISTA 23

REVISTA Ñ - CLARIN

CULTURA Y ESPECTACULOS   PAGINA 12

 PAGINA 12


TEATRO › OSVALDO PELUFFO

,

 DIRECTOR Y AUTOR DE FABRICA DE CHICAS

“Mi obra no juzga, muestra”

La obra que se presenta en Teatro El Damero refleja una problemática cada vez más presente en el debate cotidiano. Y lo hace desde el difícil ángulo de las mujeres que terminan justificando la violencia de género con argumentos propios del machismo puro y duro.

 Por Paula Sabatés

Alma y Esther son víctimas de violencia de género, y eso se nota en todo lo que hacen. En una fábrica oscura, pequeña, y digna de cualquier lugar de la provincia de Buenos Aires, arman y empaquetan cajas de cartón mientras hablan de hombres, de su relación con ellos, de los vínculos poco sanos que generan. Vigiladas constantemente por una cámara que no registra sus voces, sin embargo bajan la voz cuando hablan de ciertos temas y sólo la suben cuando de sus bocas salen frases como: “Ella se lo buscó, se lo merecía” o “No fue culpa de él, yo estuve mal”. Protagonizada por María de la Paz Pérez y Verónika Ayanz Peluffo, Fábrica de chicas (sábados, a las 21, en Teatro El Damero) hace foco en ese comportamiento último. “Me detuve en el lugar que asumen estas mujeres. No puede ser que ellas mismas digan que otra se merecía que la golpeen. Esa es una frase que corresponde a la justificación de los hombres que tienen este manejo violento, imperdonable”, dice a Página/12 Osvaldo Peluffo, director y dramaturgo de la pieza que va por su segunda temporada en la cartelera porteña.

Con una puesta minimalista y una estética muy cinematográfica centrada en una iluminación que destaca los rostros (“hago teatro como si fuese cine, me siento cómodo en esa forma de contar”, asume el director), la obra de cincuenta minutos de duración pone en primer plano ciertos clichés de la problemática que se aborda. Los hombres que citan las protagonistas nunca aparecen en escena, pero son claramente delineados a través de sus relatos. En ellos se evidencia la potencia de la histórica cultura machista y la forma en que ésta se sumerge en el entramado cultural, hasta transformarse en sentido común.

“El de la violencia de género es un tema que me preocupó siempre. Tengo muchos amigos o conocidos que no tienen relaciones sanas con sus mujeres. Algunos hasta dicen que en cualquier momento van a hacer ‘la Gran Barreda’. Y me horroriza, así que siempre estoy reflexionando sobre esa cuestión”, confiesa Peluffo, que se asume fanático del universo femenino y de artistas que lo han retratado (como Bergman o García Lorca), y que ya está trabajando en una obra sobre otro tema que incumbe a la mujer, como es el del aborto. “Fábrica de chicas es eso mismo que dice su nombre: una radiografía sobre las chicas que se están fabricando, las que vamos a ver en las próximas generaciones”, adelanta el director, que está casado con una de las actrices.

–En general, quienes escriben obras sobre esta temática realizan previamente un estudio psicológico de las víctimas. Llama la atención que diga que el que hizo usted fue sociológico. ¿A qué se debe?

–Me guié en una idea muy interesante de un sociólogo noruego, Johan Galtung, especialista en conflictos sociales, que dice que para sostener la violencia estructural de una sociedad, es decir el desprecio, la discriminación, la xenofobia, hace falta una violencia cultural. No puede existir aquella sin esta, dice, y me pareció muy acertado. Partí de ahí y luego sí indagué profundamente en la psicología, sobre todo en cierto tipo de comportamientos que tienen estas mujeres, como la paranoia frente a los hombres, por ejemplo. Quise tener una mirada piadosa sobre estas dos mujeres que no están bien. Por eso mi obra no juzga, sino que muestra.

–¿Por qué decidió utilizar una cámara, al modo de panóptico foucaultiano?

–Me parecía que era interesante que hubiera una cámara filmándolas todo el tiempo mientras trabajaban, y que fuera un hombre el que las vigilara, pero que sólo pudiera verlas y no oírlas. Me resultaba una buena metáfora de que los hombres no escuchan a las mujeres. Ni siquiera aquellos que las vigilan atentamente. Y también quería mostrar cómo ellas, incluso sabiendo que no pueden ser oídas, bajan la voz cuando hablan de ciertas cosas, como de sexo. Por otro lado, me interesaba que el hombre opresor estuviera pero que no se lo viera en escena. Que cada mujer espectadora pudiera ponerle la cara que quisiera, la que conoce.

–Su mujer, Verónica, interpreta el papel de una de las víctimas de violencia de género. ¿Cómo fue dirigirla en un rol que tiene tanta relación con la pareja y el vínculo amoroso?

–Extremadamente placentero. Ella hace el personaje más enfermizo de la obra, y con cada texto que escribía, ya sabiendo que lo iba a decir ella, me repetía a mí mismo que tenía que tener mucho cuidado de no replicar eso mismo en mi vida cotidiana. También, a medida que la dirigía, le pedía perdón por si en algún momento se me había soltado la cadena en todos estos años que llevamos juntos. Reflexionamos mucho sobre la pareja y sobre todo durante este proceso, y eso fue muy importante. Por otro lado, uno de los técnicos es mi hijo, quien después de ver el ensayo general dijo que no le gustaría ser uno de los hombres que nombran esas dos mujeres. Así que eso también fue placentero, me hizo darme cuenta de que está bien encaminado, y que somos una familia que hace teatro comprometido.

–En el último año, y parece que también va a replicarse en este, hubo más obras que nunca sobre violencia de género. ¿A qué cree que se debe?

–A que las mujeres empezaron a manifestar esta problemática continuamente. Esto no quiere decir que antes no existiera, la diferencia es que ahora se están animando a hablar, cuando antes se compraban anteojos negros y tapaban las lágrimas para que nadie la viera sufriendo. Por otro lado, para bien o para mal, la prensa está poniendo mucho foco en ese tema. Y por eso aparecemos los artistas, que tenemos el rol de contar el sufrimiento y la alegría de la vida, y de poner al teatro como alarma, como señal de un tema que merece ser escuchado.

* Fábrica de chicas se puede ver los sábados, a las 21, en Teatro El Damero, Dean Funes 506.

 

Cultura // Entrevista Diario Registrado


Fábrica de Chicas: un bisturí actoral sobre la violencia de género

 Entrevistamos a Osvaldo Peluffo,  escritor y director de esta pieza teatral,  y a sus protagonistas Verónica Ayanz Peluffo y Anabel Ferreyra que nos sumergen en el mundo de la violencia latente.  


"Ella se lo buscó, se lo merecía"; "No fue culpa de él, yo estuve mal"; "Él no quería golpearme"; "Me dejó porque no podía tener hijos"; "Quiero tenerlo contento" son frases que se repiten y adquieren un grado de violencia extremo sobre dos mujeres en esta obra teatral.

Con una puesta despojada en la que predominan los grises apenas salpicados por el color de las cajas que arman Esther y Alma;  "Fábrica de Chicas" nos pone en escena el famoso "sentido común" sobre la violencia de género para transformarlo en un monstruo de clichés y prejuicios  y así devolvernos esa mirada en espejo sobre cómo las mujeres podemos lastimarnos a nosotras mismas.

 Con actuaciones contundentes y un espíritu reflexivo "Fábrica de Chicas" actualiza la escena porteña teatral y nos ofrece un universo que no tiene tiempo o espacio que no sea el de un presente triste donde el machismo devora psiquis y cuerpos. 

Hablamos con su director y protagonistas: 

- Hablás de la obra como un fluir de conciencia ¿cómo es eso?; ¿cómo fue el proceso de crear "Fábrica de Chicas"?

 

Osvaldo Peluffo (OP)- Tomar conciencia de esta problemática y comenzar a conquistar en mí la falta de preocupación por un tema tan pesado y actual como la violencia de género fueron el punto de partida. Todo un desafío y a partir de ahí es donde digo: “un fluir de la conciencia”.  Emergió una escucha distinta, no sólo para con los demás sino también para conmigo mismo. Recordar historias familiares que transité y otras que me han  contado. Ahí fue cuando surgió la necesidad de volcarlas al papel y recorrer un camino de investigación tan duro como apasionante.

 

- Verónika ¿Cómo es interpretar a Alma? Me refiero a identificarte con un personaje que si bien da pena, al mismo tiempo dan ganas de decirle "despertáte".

 

Verónika Ayanz Peluffo (VAP)- ¡Es maravilloso! Alma genera en el espectador un montón de emociones diferentes en el transcurso de la obra y siento que cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de explorar esos sentimientos. Como intérprete yo misma tuve que hacer ese trabajo para "acercarme " a Alma sin juzgamientos y con respeto por todas las mujeres a las que ella representa. La pregunta sería desde que estado de vida quiero hacerla  "Despertar" y ¿Para qué? ¿Puedo hacerme cargo de acompañarla para que despierte? ¿A qué debo yo despertar? Como actriz es una experiencia soñada pasar por tantos matices en un solo espectáculo. Una no siempre se identifica con los personajes que interpreta y eso es lo mágico: darle vida a un ser con el que uno no comulga al ciento por ciento. Ese es, como artistas, nuestro gran desafío

 

- ¿Cuál es el momento en dónde sentís que Alma crece como mujer?

 

(VAP)- Creo, no quiero develar nada, que al final del segundo acto. Cuando logra, a su manera, pedir ayuda. Se requiere de mucho coraje para decir "ayudáme". El espíritu de supervivencia es muy fuerte, Alma es un ser con una pulsión de vida muy grande, ella quiere agradar, amar, ser amada y en ese deseo pierde de vista el cómo lograrlo. Aceptar y pedir ayuda para ella, como para todo ser humano que vive una situación de violencia es un gran paso…pero después hay que sostener esa decisión.

 

 

-Anabel, en cambio, da la sensación de que tu personaje tiene una fuerza arrolladora y una especie de ying- yang. Hay una reivindicación de la mujer llevada a cierto grado de masculinidad que la hace temible pero al mismo tiempo consciente de sus contradicciones. ¿Cómo fue imbuirte en Esther?

 

Anabel Ferreyra (AF)- Imbuirme en Esther fue un proceso que requirió un trabajo consciente para comprender al personaje desde su propia problemática. Visualizar y explorar sus fortalezas y debilidades.

 

Criada por un padre severo, sin el amor de su madre, con un deseo frustrado de fertilidad y un matrimonio con reminiscencias violentas, ella fue transitado su propia existencia; de allí, también, emergieron sus contradicciones. La búsqueda de Esther, su corporalidad, sus tonos, su rigidez se me fue revelando a lo largo de los ensayos, me permitieron encontrar la pulsión, esa energía profunda tan de ella  para luego volcarlo en la acción dramática.

 

 

- ¿Sentís que Esther termina siendo una especie de madre para Alma? ¿Está en la idea de maternidad una pequeña salvación ante la violencia, un "darse cuenta"?

 

AF- Sí, un darse cuenta que puede haber una transformación, que hay un camino menos doloroso para su vida. Si bien Esther es joven para ser abuela, como ella misma lo dice, siente que puede asumir ese compromiso y el de acompañar a Alma por el resto de su vida.

 

- Osvaldo, al abordar la problemática de la violencia de género lo hacés desde el universo femenino dónde uno creería que hay un rechazo pleno pero sin embargo se escuchan y se repiten ideas que están lamentablemente arraigadas (ej: ella se lo buscó). ¿Investigaste esas convenciones?; ¿Buceaste en historias particulares para crear los personajes de Alma y Esther?

 

OP- Siempre me atrajo el universo femenino por distintos motivos. En mi época de estudiante recuerdo haber quedado fascinado por un gran artista como lo fue Ingmar Bergman y también como hacia hablar a sus personajes un hombre como Federico García Lorca, por lo tanto, debía cuidar la manera de expresarse de Alma y Esther; y es verdad cuando te referís a las frases que están profundamente arraigadas como por ejemplo “Ella se lo buscó” Lo más triste de esa escena es que no está dicha por un hombre que sería la justificación de sus comportamientos violentos, un acto imperdonable. Quien lo enuncia es una mujer que juzga el comportamiento de otra mujer. Y este es el universo que explora "Fábrica de Chicas". Es un bisturí que va a fondo y duele.

 

Para llegar a profundizar sobre este tema me sumergí en el mundo de la sociología. Me di cuenta como dice el Dr. Johan Galtung (sociólogo noruego que se especializa en la investigación de los conflictos sociales) que para que exista la violencia estructural (discriminación, opresión, pobreza, hambre, explotación y violación de los derechos humanos que comienzan en la familia y se extienden hacia la comunidad) debe existir la violencia cultural que es la que acepta y legitima a la primera. Los personajes que estaba creando debían hacer un uso excesivo de esa violencia cultural. Frases que escuchamos a diario y que sin darnos cuenta se van sumando a nuestra manera de concebir la vida. Ambos personajes, Alma y Esther, están creadas desde historias de personas reales. A veces muy cercanas y otras que estaban guardadas en el cofre de mis recuerdos

  

- Dirigir una obra con una temática tan sensible? ¿Lo vivís como un acto de concientización?

 

OP- La sensación es fantástica. La vivo con una plenitud intensa. Sobre todo teniendo en cuenta que una de las actrices es mi esposa y la madre de nuestro hijo que a su vez es nuestro asistente técnico en el espectáculo. Juntos hemos transitado un tema sensible y como premio el comentario de nuestro hijo después del ensayo general:…”después de escuchar a estos personajes, me daría vergüenza convertirme en esos hombres de los que ellas hablan”.

 

- ¿Y ustedes chicas cómo lo viven?

 

VAP- Creo que es muy positivo que escuchemos tanto sobre el tema, pues es indicador de que como sociedad precisamos sacar a la luz algo que pasa desde tiempos inmemoriales. Es un gran avance que se visibilice. El arte genera diálogo y el diálogo, como el don de transformación, es la herramienta más poderosa de la condición humana.

 

AF- Según los datos duros 8 de cada 10 mujeres viven la violencia, entendiendo que ésta no es solo física, sino también psicológica, patrimonial, sexual y económica. Un duro entramado de discriminación y desigualdad. Muchas veces el temor constante de las víctimas, es lo que les impide hablar y denunciar estos hechos aberrantes y otras veces, lamentablemente, la violencia se ha naturalizado; se la significa como un comportamiento “normal” como podemos verlo en “Fabrica de Chicas”.

 

Para atender ésta problemática no solo hacen falta conocimientos teóricos sino, y sobre todo,  el análisis y la reflexión sobre nuestras propias creencias, prejuicios y formas de relacionarnos. También pienso que es fundamental aprender a escuchar y establecer vínculos de apoyo, redes humanas. Por eso lo que pretendemos a través de ésta historia teatralizada es generar  consciencia y debate acerca de la temática convocando a profesionales, instituciones educativas, centros culturales, ONGS, para que a través del mismo, pueda visualizarse la problemática y seguir aportando, juntos, nuevas preguntas y nuevas respuestas.

 

http://www.diarioregistrado.com/cultura/113900-fabrica-de-chicas--un-bisturi-actoral-sobre-la-violencia-de-genero.html

Palabras de Horacio Martínez sobre "Fábrica de Chicas

 TEATRO DEL MES  


Se trata de una nueva propuesta con dramaturgia y dirección de Osvaldo Peluffo que aborda la temática de la violencia de género....

Sinceramente la recomiendo con entusiasmo y pocas palabras, no se la pierdan

Van a deleitarse no solo por el texto, que es duro y creado con genio para decir  la lamentable actualidad y sin poner truculencias a la vista, sino tambien por el trabajo artístico de dos actrices geniales, Anabel Ferreyra y Veronika Ayanz Peluffo.

Son dos compañeras de trabajo que comparten sus dias en el oscuro sótano de una fábrica, empaquetando y ordenando cajas. Ellas compartes sus anécdotas, sus dias, sus pasiones, sus amores,  y sus fantasias, todo puesto en increíble carnadura por estas dos genias diestramente dirigidas por el autor, el conocido y valioso Osvaldo Peluffo-

La recomiendo, les doy mi palabra.
Sinceramente, la recomiendo con entusiasmo y pocas palabras. No se la pierdan
Sinceramente, la recomiendo con entusiasmo y pocas palabras. No se la pierdan.
Van a deleitarse no solo por el texto, que es duro y creado con genio para decir la lamentable actualidad y sin poner truculencias a la vista, sino también por el trabajo artístico, con dos actrices geniales, Anabel Ferreyra y Verónika Ayanz Peluffo.
Son dos compañeras de trabajo que comparten sus días en el oscuro sótano de una fábrica, empaquetando y ordenando cajas. Ellas comparten sus anécdotas, sus días, sus pasiones, sus amores y sus fantasías, todo puesto en increíble carnadura por estas dos genias diestramente dirigidas por el autor, el conocido y valioso Osvaldo Peluffo.
La recomiendo, doy mi palabra

TELAM MULTIMEDIA

CRÍTICA A LA OBRA TEATRAL "FÁBRICA DE CHICAS" DE OSVALDO PELUFFO

Por Guido Facile para La Letra Tal Vez.

http://laletratalvez.blogspot.com.ar/2015/03/critica-la-obra-teatral-fabrica-de.html?spref=fb

 

Cambiaremos panteras de diamante por abuelas de trébol,dioses egipcios por profetas ciegos,garra tenaz por mano sin descuido, hasta encontrar las puntas secretas del ovillo que devanamos juntas y fue nuestro pequeño sol de cada día.

Olga Orozco

 

Dos mujeres dan rienda suelta a una amistad en el sector de embalaje de una fábrica. La vida misma es la rutina de trabajo, ahí donde el ojo invisible del supervisor Benítez les impone sigilosos y medidos cuchicheos. Dos mujeres que son carne de la producción, serán mujeres, “chicas”, diminutas, que aprenden a sentir sus fantasías y traspiés en el encierro de su sector.

Será una apuesta fuerte de corazones encendidos, de dos chicas que reman sus historias en un ambiente hostil, donde los discursos sobre la maternidad, el sexo, el “cuento del cornudo”, las obligaciones, etc., amparan diferencias y dan lugar a “violentos justificables”.

Ester y Alma son las protagonistas. Alma es la irresponsable y jovial, quien sucumbe a un amor tormentoso que la compra con las veleidades de la piel. Es espontánea, es juvenil, es impredecible. Cegada por su amor, no querrá aceptar lo evidente de los golpes. Ester, predecible, meditabunda. Es un ser hecho de ley que vive la dureza que le ha dado su vida. Su incapacidad para tener hijos ha forjado un discurso casi maniqueo sobre el amor y el sexo. Sin embargo, su aspereza aloja un corazón sensible que no vacilará en ayudar a la joven Alma, hasta ser crucial en su vida.

 

La obra es, fundamentalmente, la recreación in vivo de la violencia de género y cómo esta se acobija en lugares, frases, dichos u omisiones, que se instalan subrepticiamente en la cultura. Es un drama que alcanza al espectador, y que recurre a toques de humor sin perder la sintonía oscura de la trama. Las actuaciones de Veronika Ayanz Peluffo (Alma) y Anabel Ferreyra  (Ester) son increíbles. Dos amigas en escena que funcionan como un yin-yang: lo espontáneo y lo meditado, lo sensible y lo templado…

Fábrica de Chicas es una creación imperdible de la Compañía Farö, que no solo es una pieza emocionante, sino que tiene el mérito de increpar a la sociedad sobre uno de sus problemas más vigentes.

Luna Teatral

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz


Fábrica de chicas de Osvaldo Peluffo

Los signos de la violencia o cuando la mujer se ve a través de los ojos del hombre


La violencia recorre caminos sinuosos y a veces casi invisibles que hacen que quien la sufre no pueda darse cuenta. Dos mujeres en un espacio donde el orden, la disciplina son fundamentales para el desempeño de su trabajo, nada más rígido y autoritario que el régimen de horas de una fábrica que exige de sus empleados rigor y eficacia. Un espacio donde se ejerce una violencia solapada, encubierta en la necesidad de ganarse el pan. Pero el texto de Peluffo no se queda en esa primera mirada sino que avanza como en una espiral hacia el centro del dolor de esos personajes que de una relación asimétrica de poder pasarán a conformar casi una familia. Los hombres en esa geografía de vida, ausentes en la puesta, están sin embargo, manifestando una presencia casi exclusiva en los recuerdos de una, la figura del padre, en la presencia cotidiana de la otra, Hugo su pareja, en el llamado de teléfono que involucra a la gorda Claudia, y en Benítez que cuida que todo funcione como se debe. Figuras masculinas que son el emergente de una sociedad machista que sigue imponiendo violencia sobre violencia el privilegio de sus derechos.

El insulto, el golpe, el fuego que todo lo devora, el seguimiento casi obsesivo y por fin el abandono, son una escala que va creciendo y abarca a los personajes. Y sobre todo la complicidad ingenua de un discurso que enraizado en la conciencia colectiva se hace carne en la joven para justificar lo intolerable hasta que la verdad golpea con toda su fuerza, y ya no es ella sola a quien tiene que defender. Distancia y acercamiento son los movimientos que construyen la estructura expresiva del texto sin discurso, en un diseño escénico que limita espacios y los expande hacia la extraescena, la fábrica y hacia la calle en una puerta que tiene la forma de un cuerpo. Cajas que se arman y desarman como la vida, y una mesa que luego cumplirá otras funciones. Los personajes trabajan en espejo cóncavo y guardan salvo en ocasiones distancia una de otra, que en un principio señala el orden jerárquico, y luego las diferencias en encarar las relaciones con los hombres, la manera de entender la vida. Distancia que se irá acortando a medida que las una no sólo el compañerismo sino la marca de un dolor que se siente en el cuerpo y en el alma. El nivel de actuación va creciendo a medida que transcurren las acciones, hasta lograr la desesperación por lo inevitable, y la emoción por un final que se puede entender como esperanzado. La iluminación y la música, más el sonido del ruido de la fábrica que acompaña muchos de los momentos de la puesta son elementos que ayudan a conformar un contexto que se vale de simples elementos pero todos de fuerza referencial. Una puesta que nos introduce en el tema de la violencia de género sin olvidar como el discurso de la sociedad está presente con su fuerza de siglos en las propias víctimas.

https://lunateatral2.wordpress.com/2015/03/03/fabrica-de-chicas-de-osvaldo-peluffo/

 

FÁBRICA DE CHICAS


 Silvina Brandana 


Recomendada

 

“La soledad es lo más aterrador de todo. Revoloteamos como hojas en el viento y nadie sabe ni le importa dónde caemos y sobre las aguas de que río vamos flotando”.

Katherine Mansfield (escritora del cuento “Revelaciones”)

 

 

Dos mujeres, dos soledades distintas, dos relatos y posturas muy diferentes ante el conflicto, de elegir mal al hombre de su vida.  Su espacio de trabajo le permite a este vínculo de amistad compartir muchas horas juntas, y mientras desarrollan su tarea habitual, la catarsis de ambas, florece a través de sus vivencias, de malos y buenos recuerdos, y juntas rememoran con añoranza su infancia, su adolescencia y la ausencia de sus seres queridos.  Un pasado que justifica en parte, su fuerte carácter, en el presente de Esther (ANABEL FERREYRA), y en oposición, la frágil e inmadura personalidad de la joven Alma (VERÓNIKA AYANZ PELUFFO).

 

Alma, como víctima de violencia, ocultaba bajo apariencias de placidez, un fermento interior en continúa actividad, fácilmente manipulada por este hombre, que quita su furor  y tensión con mucho maltrato, y se concentra en la mujer, con la que está emocionalmente ligado, transfiriéndole  a ella, la responsabilidad por sus propios actos o sentimientos.  

Ella a su accionar no sólo lo justificaba, haciéndose cargo de que ella provoca su malhumor, y tiene siempre la culpa de todo, sino que le respondía con pasión, dándole la razón y obedeciendo sus órdenes y reproches.  

Llega un día exaltada de emoción a la fábrica, ansiosa por contarle a su compañera Esther, que su deseo de darle un rayo de vida y belleza a este amor no correspondido, se había hecho realidad, sería Madre!

En término de unos minutos, su alegría y/o fantasía cayó en su triste realidad, su intuición y estremecido temor le grita a viva voz, que él no se haría cargo de ese bebé.

Pasaban las semanas, convirtiéndose en meses, y recuperándose de una feroz paliza, Alma continúa con la ansiada espera de su hija, como así también, la irremediablemente fantasía, pequeña y limitada, de que él vuelva en su búsqueda.

 

¿Podrá Esther, convencer y hacer entrar en razón a Alma, de que estando al lado de un hombre de esas característica, sólo está acompañada por el peligro?

Debe saber que sólo ella y nadie más, le corresponde decidir amarse y respetarse a sí misma, y más ahora que desempeñará un papel valioso en su vida, hacerse de un hogar seguro y lleno de afecto para su beba, es alejarse por completo de la violencia.

 

Una pieza de sutil suspenso psicológico, planteado como una crónica, un relato de hechos vistos desde una perspectiva subjetiva pero muy justificada, con la opinión fundada en la comprobación fáctica del orden de sucesos expuestos mediáticamente, o entidades que se dedican a este grave problema social.

 

Se destaca las actuaciones, certeras, creíbles, notables cada personaje como van mostrando su personalidad en cuentagotas, desde su postura corporal, lo gestual, su comportamiento en su mundo interno llevado hacia el exterior; todo está en el énfasis que vuelcan ellas a su relato, que pone en juego la teatralidad.

 

Un espacio escenográfico atractivo, cumple con el objetivo de la puesta en escena, al igual que el vestuario.

 

Calificación: Muy Buena  

PERIODICO EL DUENDE

Por Maria Richieri


En una fábrica , en el sector de embalajes,  trabajan estas dos mujeres que protagonizan la obra en la que se dedica con gran altura a tratar cierta problemática de género. Una de ellas se encuentra muy enamorada de su marido de quien ella no se quiere dar cuenta ni reconocer los maltratos recibe por parte de él. La segunda, que fue dejada por su marido también por motivos relacionados con un mal trato de género, intenta aconsejarla para evitar que continúe en esa relación. Así es cómo la actriz Veronika Ayanz Peluffo decide continuar con su matrimonio hasta quedar embarazada, con la esperanza que de esa manera las cosas cambien. Sin embargo y como suele suceder, nada mejora y por el contrario las cosas se ponen peor hasta que finalmente, él la deja. Con la ayuda de Anabel Ferreyra, que interpreta a la consejera y logra llevar a cabo toda la situación.

Podemos decir que las actuaciones son de una extraordinaria valentía por todo lo que quieren demostrar gracias a la dirección que lleva Osvaldo Peluffo, logrando una puesta en escena que nos sorprende.  

 

http://www.periodicoelduende.blogspot.com.ar/


El sol de san Telmo

Diana Rodriguez

La Compañía Faro siempre sorprende por su “prepotencia de trabajo”, como decía Roberto Arlt. Puede hacer una innovadora puesta de una obra de Chejov, como fue “Tres hermanas” en clave de clown, una pieza inspirada en “Romeo y Julieta” llamada “Poison” o un homenaje a David Lynch, como es “Cabaret silencio”. En este caso, una amiga le propuso a Osvaldo Peluffo -director de la compañía- hacer una obra sobre la violencia de género, un tema de mucha actualidad, desgraciadamente. Él recogió el guante y escribió “Fábrica de chicas”, un drama protagonizado por María de la Paz Pérez y Verónica Ayanz Peluffo. Ellas encarnan a Esther y Alma, dos mujeres que trabajan en una fábrica en algún lugar de la provincia de Buenos Aires. Día tras día en un ambiente cerrado, sin ventanas, ambas empaquetan cajas de cartón pintado.

En este punto cabe destacar cómo la cooperativa resuelve el vestuario y la escenografía, con más imaginación que recursos. En un espacio reducido, se recrea la sala de embalaje de la fábrica en cuestión. Como en una idea orwelliana, una cámara de seguridad vigila cada uno de sus movimientos. Aunque pueden mirar lo que se hace, no escuchan lo que se dice. En la conversación entre Esther y Alma aparecen dos hombres ausentes, pero que determinan la vida de las protagonistas.

Verónica Ayanz, en un verdadero “tour de force”, logra transmitir diferentes sentimientos: amor, miedo, ilusión, alegría, dolor. Por su parte, María de la Paz Pérez interpreta con solvencia a su compañera de trabajo. Como la mayoría de las mujeres abusadas, Alma justifica el maltrato de su pareja, culpándose por el ultraje.

La pieza fue invitada a participar del Festival Internacional de la Mujer contra la violencia de género, que se realizará a fin de año. Por otro lado, una ONG de La Plata realizó una función de la obra con debate posterior, que incluyó la participación de un fiscal que se dedica al tema y una psicóloga social.

Las funciones de “Fábrica de chicas” se realizan en el loft que la compañía tiene en Congreso (Moreno y Pasco), el sábado 10 a las 21hs y los domingos 18 y 25 de agosto a las 19hs y los sabados de septiembre a las 22hs. La sala tiene capacidad para 30 personas y la modalidad para obtener las entradas es la siguiente: hay que llamar al 2051 1379, dejando un teléfono y un mail. Una vez realizada la reserva, ellos envían la dirección exacta. Vale la pena.

http://www.elsoldesantelmo.com.ar/?p=6362#more-6362

 

SABOR A TEATRO

http://saborateatro.com/2015/03/10/empaquetando-dolores/

Esta nueva propuesta de Osvaldo Peluffo reivindica los derechos de las mujeres a ser felices y valoradas, dejando de lado al machismo -ese monstruo tras el que se oculta la violencia de género-.

“Fábrica de chicas” (protagonizada por Anabel Ferreyra y Verónica Ayanz Peluffo) nos sumerge en la intimidad de dos empleadas durante sus jornadas laborales en el sector de embalaje. Solamente ellas están en escena y, los hombres citados o con los cuales se dialogo por diferentes medios, no aparecen. Y este punto es sorprendente ya que contamos solamente con las versiones de Alma y Esther.

Cada una tiene una historia en la cual predomina el sufrimiento, el fracaso y la tortura -de algún tipo-.

Esther es la encargada de Alma y, las personalidades de ambas, son contrapuestas. La primera, de alguna manera, pretende aconsejar a la segunda creyendo que tiene las herramientas necesarias como para lograrlo. Sin embargo, no asume que su descreimiento hacia el amor no la ayuda demasiado ni a ella ni a su amiga.

Una es seria, la otra alegre. A su modo, cada una intentará ocultar lo que padece -hace tiempo- para que la angustia no desborde.

Teatro El Damero, con su sala íntima, nos permite vivenciar los momentos más importantes para que , estas amigas, reconstruyan sus identidades.

La rutina las mantiene viva, aunque sus charlas cotidianas hacen relucir los conflictos no abordados. Justamente, las desgracias en sus vidas no son evitadas o prevenidas sino que cuando llegan, se estrellan con éstas hasta que las lágrimas las contornean por completo, como si ese fuera el proceso a seguir.

Causalmente, en la década del 70´ (más exactamente 1975), comienza a hablarse de violencia contra la mujer. Esto se debe a la Conferencia Internacional sobre las Mujeres de la ONU, que se lleva a cabo ese año y, a partir de la cual, muchas comienzan a animarse a decir lo que sufren a diario.

Si bien existen normas, convenciones, leyes, agrupaciones y varios movimientos que defienden a las víctimas de violencia; aún queda un largo camino por recorrer ya que la misma está muy naturalizada e institucionalizada siendo tantas veces los politicos quienes no dan el ejemplo ni se conducen como hombres de verdad, con un trato de respeto hacia quienes les dieron la vida.

Las mujeres como objeto y como mercancía no solo pueden notarse en la prostitución y trata de blanca sino en los programas televisivos y radiales que fomentan -para obtener más audiencia y, por ende, rating- este estereotipo que nos denigra hasta lo más profundo del corazón.

Ser mujer es un conjunto de cosas que solo entre nosotras podemos comprender. Podrán inventar todo tipo de tecnología como para que prescindamos de ellos, pero jamás existirá a la inversa. Y no se trata de que hagamos apologia del feminismo pero, a ciencia cierta, somos más débiles corporalmente aunque no emocionalmente. Gracias a la historia podemos conocer datos específicos de mujeres que han construido este país y el mundo entero, el universe. Deberíamos, siempre, valorarnos, amarnos y cuidarnos entre todas para que, de esa manera, nadie pueda derrotarnos.

Esther y Alma, Alma y Esther; trabajan en una fábrica y, sin conocer el argumento, podríamos creer en un ambiente desagradable, con golpes, violencia física. Sin embargo, muy de a poco, sabemos y entendemos que las agresiones pueden existir de varias maneras y que jamás tenemos que permitirla.

Pueden vivir sin hombres, al menos sin hombres golpeadores que las denigren. Pueden y deben quererse, saber que nunca van a estar sola, porque estar sin un marido no significa llegar al borde del abismo. No queda un Adán en la Tierra, sino muchos que se conocerán en el momento preciso.

Mientras envuelven cajas con la mercadería correspondiente, los llamados se suceden, las historias van y vienen, la vida surge y se termina; hasta que lo necesario se vuelve prescindible.

Escondidas en un depósito -con unos pañuelos y uniformes bien sobrios, marcando la rigidez de su trabajo-, a la vez que la recepcionista es humillada por su cuerpo exuberante y los engaños amorosos, temidos y no justificados, por quienes ejecutan aquellos daños irreversibles.


Jaque Mate Press

Alfred Hopkins

Alma trabaja en una fábrica de embalaje. Cuando recibe la noticia sobre su embarazo, estalla de alegría, llora, grita, sonría, se agita ante el rostro contenido y cauto de su compañera, comportándose casi como una adolescente.  Esther, trata de mantener la calma pero en su interior se palpa gran preocupación: sabe que el esposo de Alma es un golpeador.

“Fábrica de Chicas,” espectáculo recientemente estrenado por la Compañía Faro, indaga con profundidad y gran criterio artístico en la violencia doméstica, a través de un guión ágil y agudo de Osvaldo Peluffo sin caer en ningún momento en lo obvio ni en lo “políticamente correcto.”

La violencia doméstica, un patrón de comportamiento en el que una persona emplea la violencia física, la coerción, la amenaza, la intimidación, el aislamiento o el abuso emocional, sexual o económico para dominar o modificar el comportamiento de otra persona en una relación intima es sin lugar a dudas uno de los más graves problemas del momento. Sin embargo es también uno de los problemas sociales menos mencionados en los medios masivos de comunicación.

Según el ONG Casa del Encuentro, hubo 1.236 femicios en Argentina a lo largo de los últimos cinco años, 255 en 2012, es decir, alrededor de un caso cada 35 horas. A las cifras habría que agregar a los niños y familiares que sufren las consecuencias de la violencia de género, un mal que afecta a todos los sectores de la sociedad. Las formas de la violencia contra las mujeres incluyen actos de crueldad extrema, tales como rociarlas con combustible y prenderlas fuego.

Alma dice estar completamente enamorada de Hugo, su pareja, pero se somete mansamente a todos sus maltratos, incluso lo disculpa por ser hombre, como si la violencia fuera normal en los hombres. Al no tomar precauciones, ha quedado embarazada y a pesar de las advertencias de Esther piensa que la nueva vida en su panza hará posible una hermosa vida junto al hombre…

En una fábrica cerrada, sin ventanas, arman, empaquetan y atan cajas de cartón pintado,; dos mujeres enfrentadas a su deseos íntimos, en la ausencia de sus hombres—hombres que las maltratan mediante un machismo visceral.

La trama es muy fuerte, pero con momentos ligeros y de juego que reducen la tensión en el escenario. Mientras trabajan en la soledad de la fábrica, Alma y Esther debaten sobre sus contrastantes visiones con respecto a la naturaleza de los violentos, mostrando en diferentes secuencias sus debilidades, confusiones y cegueras.

Una experiencia teatral transciende cuando los actores o actrices logran entrar en las entrañas de los personajes y comunicar sus dilemas de modo claro y honesto a los espectadores. Es lo que sucede con “Fábrica de chicas.” Alma (Verónica Ayanz) es un rol muy exigente que transmite amor (ciego), ilusión, alegría, dolor, confusión, expectativa, impaciencia; Esther (María de la Paz Pérez) debe comunicar solvencia, seriedad, compañerismo; tiene que tratar de ayudar a su compañera, criticarla, sostenerla y también dejar escapar sus propias debilidades, confusiones y oscuridades.

Más allá del tema, el espectáculo es un buen ejemplo de teatro íntimo, con un mínimo de objetos, que abre la ventana aunque sea apenas al dolorido corazón humano.

              http://jaquematepress.blogspot.com.ar/

 

ARTE EN BUENOS AIRES / Alejandro Miroli 

http://arteenbaires.blogspot.com.ar/2015/04/fabrica-de-chiccas-una-obra-de-osvaldo.html

Fábrica de chicas, una obra de Osvaldo Peluffo

 

 Estrenada en el 2013 y repuesta en el 2015, en otra sala y con cambio de elenco –Anabel Ferreyra reemplaza a María de la Paz Perez en el papel de Esther– Fábrica de Chicas es una obra sobre la condición femenina: en las relaciones laborales –con la presencia ausente de un personaje que sólo es mentado en las conversaciones con su amante, y que por ello logra convocar la envidia de las mujeres presentes–, en las relaciones de subordinación y compañerismo –cuando Esther es la jefa de Alma y al mismo tiempo oficia de confesora y consejera– y sobre las relaciones familiares cruzadas por la violencia de género en el caso de Alma y el destino de mujer infértil en el caso de Esther.

Ello permite contextualizar la información que aparece en las gacetillas y en la comunicación que ofrece la compañía que monta Fábrica de Chicas, que la presenta como una obra sobre la violencia de género. No, la violencia de género está, pero también la violencia laboral, también la violencia de la represión sexual, también la violencia del poder, también la autoridad –una cámara que observa como el Gran Hermano orwelliano y que impone el punto de mirada masculino, un punto jerárquico, que deja fluir la conversación hueca o la competencia minúscula, mientras se cumplan los objetivos. Y la violencia de género –los golpes y abusos que sufre Alma y que sistemáticamente niega, dando una versión que exculpa sistemáticamente a su marido– que es emergente de las condiciones personales de los personajes: es la capacidad de negación, es la rutina de la maternidad impuesta –cuando Alma se embaraza de su marido sin decirle y fantasea con que él necesita un hijo que sería la prenda de pacificación de su carácter violento.

 

Ambas actrices desarrollan una actuación atrapante: los cambios de ánimo, la tensión contenida ante la eterna cámara vigilante, la tensión y celos que fluyen de Esther hacia Alma, las escenas en las que una trincheta –una herramienta de trabajo en una sección de embalaje– se convierte en un instrumento que contiene la tensión, cuando cada una de ellas lo toma con fuerza, la desplaza y la mira.

 

 

La puesta material está correcta, las actrices tienen sus uniformes de empleadas de embalaje, los embases que montan permiten ver el trabajo material en acto, la iluminación y el mobiliario mínimo acompañan la ambientación laboral.

El texto, en cambio parece recostarse sobre figuras tópicas: la mujer negadora, la envida del embarazo. Especialmente el caso de Alma parece el más predecible, tal vez fijado en alguna visión de la perspectiva de una mujer en tiempos en los que ni la psicología ni el derecho ni la legislación recogían la demanda de contención y castigo a esa fenomenología del dolor. Por lo contrario, en las violencias laterales, en aquellas formas que concurren en personajes dolientes, incapaces de salir de sus rutinas alienadas es donde la obra tiene sus mejores logros.

Un comentario final sobre la sala; esta sala está montada en un subsuelo al que se accede por una escalera metálica, pero las butacas están todas al piso, sillas alineadas unas tras otras, con la incomodidad de los ángulos cegados por los espectadores que se sientan en las primeras filas. El teatro puede ser un esfuerzo de pura voluntad, pero para sacarlo del amateurismo es necesario cierto enfoque profesional: una sala de teatro sin gradas no se diferencia de una estudiantina en un living casero. Es imperioso agotar la imaginación y creación para darle cierta distribución espacial a las butacas, y que éstas sean lo más cómodas posibles y que retengan al espectador.

 

 


Teatro Alternativo.

Gabriel Balmaceda

Fabrica de Chicas aborda la violencia de género desde dos puntos de vista distintos, desde la óptica de dos mujeres con experiencias de vidas diferentes, pero que en definitiva cristalizan otra mirada que es la que regula y configura el mundo en el que vivimos realmente.

Dos empleadas de una fábrica de cajas de cartón conviven día a día en horario laboral y comparten la experiencia que cada una de sus vidas les otorga. Por un lado, Alma (Veronika Ayanz Peluffo) es una joven que no puede reconocer que su marido la maltrata física y verbalmente, y por el otro, Esther (María de la Paz Pérez) es una mujer grande con algunos demonios en su haber y que no puede hacer ver a Alma lo que sucede en sus narices.

Esta obra es un drama fuerte, con algunos altibajos emocionales, capaz de producir en el espectador esa angustia y ese miedo que cualquier mujer sentiría si su mundo se viene abajo.

Como es sabido, las víctimas de maltrato y violencia domestica no son capaces de ver lo que las oprime porque aun se vive en una sociedad patriarcal y machista. Una sociedad que oprime, regula y cercena tanto el cuerpo como la mente femenina, y configura a la mujer como órgano reproductor y conservador de los valores mas retrógrados de los que somos testigos mudos y, también, participes.

Fabrica de Chicas es concisa y va a la acción en primer plano. La escenografía no es pretenciosa pero ayuda a la acción y está muy bien predispuesta en el pequeño espacio que ofrece la Compañía Faro.

La dirección y la dramaturgia la tiene Osvaldo Peluffo, que si bien no deja de ser una mirada masculina sobre el tema, cuenta con la ayuda de su esposa Veronika Ayanz.

El espacio Compañía Faro queda en el barrio de congreso, calle Moreno entre Rincón y Pasco, y las entradas son únicamente por reserva telefónica.


https://www.facebook.com/CompaniaFaroyLoftCultural

http://teatro-alternativo.blogspot.com.ar/2013/08/fabrica-de-chicas-de-osvaldo-peluffo.html

Este espectáculo realizo funciones privadas en Espacio Faro, loft cultural.


Este espectáculo fué invitado por la Municipalidad de Cnel. Dorrego durante la semana en conmemoración del día de la mujer


Este espectáculo realizó funciones y debate en la escuela lenguas Vivas de la Capital Federal.


Este espectáculo realiza funciones de Febrero a Mayo de 2015 en el Teatro EL Damero de Capital Federal


 
 
 

Intérpretes: 

Anabel Ferreyra

Verónika Ayanz Peluffo


Autor: Osvaldo Peluffo


Diseño de vestuario: 

Verónika Ayanz

Realización de vestuario: 

Selva Luz Garin Gonzalez

Diseño de arte: 

Verónika Ayanz  

Realización de banda sonora: 

Mora Rodriguez

Asistente técnica: 

Julian Peluffo /Emiliano Rojas

Diseño de iluminación y producción ejecutiva: 

COMPAÑIA FÅRÖ

Fotografia:

Sandra Marrusero /Emiliano Rojas

Filmación:

Alejandro Biolcati

Prensa:

Silvina Pizarro

Directora asistente: 

Verónika Ayanz


Puesta en escena y dirección general: Osvaldo Peluffo



Este espectáculo tiene una duración total de 60minutos.


Tiempo de armado. 20 minutos. Tiempo de desarmado: 10 minutos

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Algunos espectadores dicen:

Me pareció un espectáculo audaz y tan sensible, tan autentico que nos ( a mi) ubica en una verdad extraordinaria. El autor Peluffo y director ha hecho un gran trabajo. Las actrices son estupendas. Gracias. Estoy feliz porque vi teatro.

Haydee Padilla


Me gustaron mucho las actuaciones. Texto simple pero real. Nilda Raggi


Muy buenas actuaciones! Felicitaciones! - Julia


Hermosa obra, excelentes actrices. Una obra que nos invita a reflexionar. Vanguardia Sur-Benjamin Gmieowi


Tema muy interesante y expuesto con mucha realidad. Bien representado! Felicitaciones!


Intensa! Conmovedora y arrasante. Me mantuvo el corazón alerta y palpitante, por momentos risueña y por otros tan triste pero real. genuina! brillantes actuaciones, maravillosa obra!


Muy buena obra: elenco extraordinario, ambas actrices muy buenas. El personaje de Esther increíble, muy bien logrado, sensible dura, aspera. Hay muy buen humor. Tematica con lugares simbólicos interesantes. La fabrica, el machismo, las fantasias, el amor...Gracias! Gido Facile.


Documento conceptual y sensorial. Espectáculo de calidad. Excelentes actuaciones. Gabriel Manzanal


Conmovedora. Gracias! Karina


Me encantaron las actrices, el espacio muy acogedor. Realmente me conmovió. Vanguardia Sur


Considero muy interesante la analogía que se planteo entre fabrica y violencia de genero; que se resignifico y reforzó con el final. Me gustaron las diferentes intensidades de interpretación de las actrices y también la escenografía y el vestuario y la producción en general. Nicole Tamar