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                            Pedaleando por la historia / Turismo

                                                            Por Daniela Dini  | Para LA NACION


Un novedoso paseo en bicicleta por Buenos Aires combinado con representaciones del pasado argentino, que invitan a participar, en diferentes lugares


La llegada de los inmigrantes, encuentro con Evita y la Guerra de Malvinas, entre las paradas de la bicicleteada. Foto: Biking Buenos Aires

 

La ciudad a veces puede parecer otra. Con un poco de imaginación y creatividad, el caos habitual al que los porteños estamos acostumbrados puede esfumarse y de repente Buenos Aires convertirse en la locación perfecta para un viaje a través de la historia argentina. "Estas no son bicicletas, sino nuestra propia máquina del tiempo", dice a modo de bienvenida Jonathan Misrahi, el host de Biking Buenos Aires, mientras se calza el chaleco rojo y un sombrero de copa, y mira la hora en su reloj de bolsillo antiguo.

Es el comienzo de Caught in the act un novedoso circuito en bici con teatro inmersivo, donde el espectador se involucra en la trama formando parte de la obra, entre una locación y otra.

Son las 4 de la tarde del domingo. El punto de partida es San Telmo, pero él invita a entregarse a la experiencia y vivir las siguientes cuadras en las que se avanzará hacia el barrio de La Boca, pero retrocediendo en el tiempo: calle a calle se irán sumando distancias y restando años, hasta llegar al río, al puerto de los inmigrantes, el mismo que recibió a nuestros abuelos y bisabuelos.

Como todo tarde dominguera hay turistas dando vueltas por todas partes, entre las callecitas coloridas, los hinchas de Boca y los artistas callejeros. Pero en el rincón que los actores eligen como locación, con el río de fondo, se recrea la bienvenida a esa nueva tierra que era la Argentina a fines del 1800. Los espectadores tenemos que abandonar por un rato las bicis y hacer fila para recibir los nuevos pasaportes, tal como nuestros antepasados lo hicieron.

Así, con nueva identidad y con el cansancio del viaje -que dejó de ser una bicicleteada para transformarse en una larga travesía en barco- bailamos una tarantela con una madre e hija italianas que no hablan una palabra de español. Metros más adelante avanzamos hacia Caminito, el de los conventillos y las historias, los amores perdidos y las estafas callejeras: es que todo lo que puede ser parte de la idiosincrasia porteña se muestra en su justa medida, haciendo reír, sorprendiendo. En escena aparecen, entre otras, las aventuras de una mujer despechada, que llora por el amor que la dejó, y termina batiéndose a duelo con una de las espectadoras por el recuerdo de su amante.

De allí, las bicicletas avanzan entre las calles y también en el tiempo, hasta llegar al parque Lezama y descubrir a una joven y glamorosa actriz, nacida en Los Toldos y con aspiraciones de estrella, que está filmando allí. Siguen flashes y autógrafos con ella, mientras los espectadores tomamos una merienda reparadora de mate y alfajores. Pero como no todo en la historia argentina es para sonreír, el recorrido en el tiempo hace su justo homenaje aun en los episodios más oscuros.

Las sonrisas de todos se apagan al bicicletear hasta Paseo Colón al 1200 y llegar a la plazoleta justo debajo de la autopista 25 de Mayo, donde funcionó el Club Atlético, un centro clandestino de detención durante la época del proceso. Las máquinas en el tiempo nos llevan al Mundial del 78 y un hincha grita el gol de Kempes e incita a festejar con él, hasta que aparece una vecina desesperada, pidiendo ayuda porque su hijo falta desde hace días.

La escena se transforma: la misma mujer se pone un pañuelo blanco en la cabeza, reparte volantes con las imágenes de otros desaparecidos e invita a marchar con ella, hasta que un militar autoritario amenaza a todos y se la lleva. Mientras ella se aleja y nos pide que no la olvidemos, a ella y a las otras Madres, nos subimos a las bicicletas.

Casualmente o no, la tarde se oscurece como uno de los episodios más terribles de la historia argentina, y con un inevitable nudo en el estómago avanzamos hacia Puerto Madero. Allí, en uno de los diques, con el Puente de la Mujer en el horizonte, están ellas. Son dos banderas dormidas, la argentina y la británica. Es que el último tramo nos transportó hacia 1982, y Jonathan invita a alguien del grupo a leer una carta: es la de uno de los chicos que fueron a pelear a Malvinas. De un instante a otro, las banderas cobran vida en los cuerpos de las dos actrices, que sin decir una palabra se baten a duelo bailando un tango que conmueve hasta las lágrimas, mientras se seducen en una danza tan armónica como terrible.

Cacerolas y espíritus

El cielo es parte de la escenografía natural, y justo cuando uno de los espectadores lee la carta de la madre del joven soldado empieza a llover. Nos ponemos los pilotos y nos alejamos de la escena que logró, maravillosamente y sin palabras, sumergirnos en otro de los momentos más tristes de la Argentina. Pero como la historia exige avanzar, pedaleamos hacia el siguiente suceso, que espera entre las calles ahora desiertas del microcentro, donde en 2001 los bancos cerraron sus puertas y los argentinos salimos a cacerolear y exigir por nuestros ahorros y nuestra dignidad. Así que eso hacemos: caceroleamos, protestamos y escuchamos los reclamos de cada sector de la sociedad argentina.

Las horas van corriendo e indefectiblemente, el telón de fondo se va cerrando. Ya es de noche en Buenos Aires y por algún motivo no hay luz en la Plaza de Mayo. Sólo la Casa Rosada está iluminada, con un halo que la hace ver especial. Estacionamos las dos ruedas que oficiaron de transporte en el tiempo y finalmente, nos hacen aterrizar en una Buenos Aires más actual, pero que parece dormida un domingo a la noche, en esa plaza tan representativa, tan nuestra.

Justo antes que el viaje termine, se oye el sonido del viento y aparece un espíritu, convocando a la paz, una sorpresa reservada para el final del recorrido. Jonathan nos invita a tomar nuestras bicicletas por última vez para regresar a 2014. La travesía terminó, pero el viaje continúa, y así lo definen sus últimas palabras, evocando al poeta Miguel de Unamuno: "La historia no es lo que pasó, sino cómo la recordamos".

Datos útiles

Caught in the Act. Atrapados en el acto -por Biking Buenos Aires y Compañía Faro-. El tour dura cuatro horas y comienza en San Telmo. Incluye guía, bicicleta, casco, refrigerios y el espectáculo interactivo en vivo. Se ofrece en inglés al público en general, y en castellano a grupos cerrados, con reserva. Todos los domingos por la tarde, de marzo a junio. Costos y otras consultas en www.bikingbuenosaires.com , www.companiafaro.com.ar.


http://www.lanacion.com.ar/1674008-pedaleando-por-la-historia



               Entrevista en "Su atención por favor" Radio Metro

'Caught in the Act' Theatrical Bike Tour: Riding Through The History Books - 

“Your bike is a time machine and you’re going to journey through the pages of Buenos Aires’ incredible history,” says tour guide Jonathan Misrahi, the porteño’s Theodor Geisel-inspired hat sagging as the afternoon sun further illuminates his dazzling waistcoat. A self-styled inventor, entrepreneur, and “actor wannabe”, Misrahi captivates the group as he explains what is to unfold: a voyage through the capital’s vaults, acted out by both a trained cast and ourselves — apparently.

Caught in the Act: Theatrical Bike Tour — a new collaboration between tour company Biking Buenos Aires and theatrical group Compañía Fårö — delivers a fully interactive series of encounters, designed to “leave you impacted by the experience just as fellow Argentines have for centuries.” We had been warned to expect the unexpected, that we would be drawn into the performances and dragged out of our comfort zones while soaking up the sights of the city.

Additionally, we were asked to sign a confidentiality agreement, in the air, promising to keep stum about all that was to occur — for fear of spoiling it for future guests. Slightly mystified and a little worried, our seven-strong gang cycled from the garage on Peru to Parque Lezama, and Argentina’s economic collapse of 2001.

Actors Osvaldo Peluffo, Verónica Ayanz, and Claudia Bursuk were waiting for us in the park, standing motionless and disguised behind adapted theatre masks and a sheet tied between two trees. They were already attracting considerable interest from perplexed bystanders. Summoned from our bikes, Misrahi led us to a clearing before explaining the events of 2001. Sadly, due to the pact I signed earlier, I am unable to describe what happened in more detail. However, I will say that it involved making a hell of a racket and chanting at the top of our voices.

Our group seemed to be growing as dozens gathered around, the public confused and curious in equal measure, but the rambunctious outdoor theatre continued.

As expected, there was also the odd jeer and insolent remark thrown in our direction throughout the afternoon’s performances, but Misrahi and his colleagues shrugged these off with aplomb: water off a duck’s back.

Parque Lezama was only the beginning of the four-hour, six-scene tour. Next, we cycled to the port in La Boca and 1894 before transporting a few years later to 1902, also in La Boca — cue comfort zone extraction. A trip to 1942 followed, and a chance to meet one of Argentina’s leading ladies as she shot to fame. Time for a mate and alfajor pit-stop.

Not all Argentine history is so light-hearted though, and Misrahi was quick to remind us of the unforgivable acts that befell Argentina’s last military dictatorship. Outside Club Atlético — the former torture and detention site of abducted civilians — a distressing scene panned out before our eyes, brilliantly acted out by both Peluffo and Bursuk.

One moving, Puerto Madero dance routine later and we arrived in Plaza de Mayo to be met by an eerie sight, lit against the backdrop of the Casa Rosada, much to the astonishment of locals and tourists alike. I wish I could tell you more; it was quite a climax to the tour. Misrahi then took centre stage, recounting the words of Spanish novelist Miguel de Unamuno, His 1.90-metre frame vanishing in a heartbeat behind the Manuel Belgrano monument to wild applause. We were then left to contemplate Argentina’s fascinating backlog.


http://www.argentinaindependent.com/life-style/thecity/caught-act-theatrical-bike-tour-riding-history-books/

tour de teatro inmersivo.

(artistas argentinos) y 
Biking Buenos Aires 
(empresa americana)

Los tours estarán disponibles en febrero de 2014, tanto en ingles como en castellano. Recorremos la ciudad en Bicicleta haciendo participes a los turistas y/o participantes de fragmentos de la historia que construyeron nuestro pais.

Proximamente info completa en:

Caught in the Act.
Sobre una idea de Jonathan Misrahi.
Autor: Osvaldo Peluffo

Intérpretes:
 Verónika Ayanz
 Claudia Bursuk
Jonathan Mizrahi
 Osvaldo Peluffo


Traducción al ingles:
 Jonathan Misrahi
Produccion ejecutiva:
 Verónika Ayanz / Jonathan Misrahi
Diseño de vestuario:
 Verónika Ayanz
Coreografia: 
Claudia Bursuk / Verónika Ayanz
Selección musical:
 Compañía faro
Asistencia de dirección:
 Verónika Ayanz

Puesta en escena, dirección de actores y dirección general:
Osvaldo Peluffo